El 8 de septiembre, estalló la revolución. Veintemilla estaba encerrado en el Cuartel con los batallones y la caballería.
El Concejo Cantonal presidido por José Vélez e integrado por Gabriel Murillo, Eduardo Wright Rico, Homero Morla, Luis Felipe Carbo, etc. en la Sala de Sesiones resolvió proclamar a Veintemilla, Jefe Supremo y General en Jefe de los ejércitos hasta que se convocara a una Convención Nacional Constituyente para que gobierne "bajo los verdaderos principios de la causa liberal".
En mayo de 1877, fue derrotada una insurrección en el norte y cuando se conoció la noticia en Quito las autoridades ordenaron repiques de campanas, pero se opuso el vicario capitular Arsenio Andrade Landázuri, hubo fricciones y suspendióse el Concordado.
En 1878, pacificada la república, se reunió la Convención Nacional en Ambato y fue electo Presidente Constitucional por cuatro años, dictándose una nueva Carta Fundamental.
Ese año comenzó el auge de la cascarilla y el país ganó muchísimo dinero. Entre las principales obras públicas del régimen se cuenta la construcción de la vía del ferrocarril hasta el puente de Chimbo, la construcción del Teatro Nacional Sucre, el restablecimientos de la Universidad Central.
Su intención de perpetuarse en el ejecutivo le llevó a dar un golpe de Estado y autoproclamarse dictador. Como consecuencia, estalló una revuelta armada que lo apartó del poder y lo condenó al destierro. Falleció en 1909 en Perú.
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